Test de Ancestros

Tests de Ancestros Genéticos (II)

Las preguntas más comunes 5 de julio de 2018

En una entrada anterior del blog hablábamos sobre los diferentes tipos de tests de ancestros que existen, las características de cada uno, y las diferencias entre ellos. Ahora queremos responder a las preguntas más frecuentes que nos suelen hacer sobre estos análisis cuando nos contactan solicitando información.

Si está pensando en realizar un test de ancestros, le recomendamos que lea tanto esta entrada como la anterior, así como otra próxima que publicaremos profundizando aún más en las peculiaridades de los tests de haplogrupos.

¿Qué análisis de ancestros es el más completo?

Con frecuencia nos hacen esta pregunta cuando nos contactan para informarse sobre los tests de ancestros: ¿cuál es el más completo? La respuesta es clara: ninguno de estos análisis es más completo que otro. Cada análisis estudia una parte diferente del ADN (ADN autosómico, cromosoma Y o ADN mitocondrial) y, por tanto, cada uno da una información distinta.

Por poner una analogía, es como si nos hacemos dos análisis de sangre: uno para ver nuestro nivel de colesterol y otro para ver nuestro nivel de azúcar. Aunque ambos análisis se hagan a partir de una misma muestra, cada uno se centra en un único elemento de nuestra sangre, y sólo puede darnos información sobre el elemento que han analizado. En los análisis de ancestros, aunque todos se hagan a partir de una misma muestra (muestra bucal, en este caso), cada uno se centra en una única parte de nuestro ADN (autosómico, cromosoma Y o ADN mitocondrial) y cada uno da, por tanto, una información distinta sobre nuestros orígenes.

Interrogante

En consecuencia, habrá que valorar qué es lo que queremos saber sobre nuestros orígenes y ancestros y, en función de esto, elegir una prueba u otra. Si alguien quiere saber “todo lo que sea posible” sobre sus orígenes y ancestros, lo más recomendable sería realizar todos los análisis. De hecho, nosotros hemos tenido clientes que incluso han realizado los análisis a varios miembros de su familia para así poder conocer también los haplogrupos de otras líneas de su árbol genealógico; por ejemplo, enviar su propia muestra para conocer su haplogrupo materno, pero enviar también la muestra de su padre para conocer el haplogrupo materno de esa otra rama de su familia (ya que, como explicamos en la entrada anterior, el ADN mitocondrial que se analiza es el que se hereda de la madre, porque el padre no pasa su ADN mitocondrial a sus hijos/as).

¿Me proporcionarán estos análisis alguna información específica sobre el origen de mis ancestros más cercanos?

Lamentablemente, lo más habitual es que esto no ocurra, y esto es algo que es muy importante tener en cuenta antes de solicitar cualquiera de estas pruebas para no decepcionarnos cuando recibamos los resultados.

Por una parte, como ya dijimos en el post anterior, el análisis del ADN autosómico, por lo general, no distingue entre herencia paterna y materna, y, en consecuencia, tampoco distingue el ADN que hemos heredado de nuestros abuelos o de generaciones anteriores. Por tanto, este análisis no puede responder de forma precisa a cuestiones como de dónde eran nuestros padres, abuelos, bisabuelos, etc. De hecho, aunque el resultado muestre que un porcentaje de nuestro ADN concuerda con poblaciones del norte de Europa, por ejemplo, no puede decir de qué antepasado (o conjunto de antepasados) ni de qué generación procede esta herencia.

Por otra parte, los tests de haplogrupos (cromosoma Y y ADN mitocondrial), aunque sí distinguen una única línea de nuestra herencia genética, se suelen remontar a generaciones mucho más anteriores, por lo que tampoco dan, en general, información sobre las generaciones más cercanas. Además, los haplogrupos no siempre están circunscritos a una única región, país o grupo étnico, sino que a menudo están presentes en zonas más amplias y en más de una población.

De todas formas, sí es interesante hacer aquí una puntualización con respecto a los tests de haplogrupos. Los haplogrupos evolucionan y se extienden por el mundo porque, a lo largo de la historia del hombre, los pueblos han realizado migraciones en busca de recursos, colonizaciones de territorios que les servían de refugio, invasiones armadas... Estos movimientos de población (y otros muchos más), dejan una huella en las poblaciones, que se van diferenciando gracias a las mutaciones que van surgiendo. Pero, además, si dejamos a un lado la época más reciente en la que las personas emigran con mucha más facilidad, durante siglos las poblaciones han tendido a permanecer en la tierra de sus ancestros. Saber esto es lo que permite suponer o hipotetizar (nunca se puede asegurar del todo) sobre el origen de una de nuestras líneas paterna o materna. Por ejemplo, si el resultado nos dice que nuestro haplogrupo materno está presente en un muy alto porcentaje de la población sefardí, lo más probable es que, hace siglos, quizás en la época de la Reconquista, nuestra antepasada por línea materna fuera una judía sefardita. Igualmente, si nuestro haplogrupo paterno está casi exclusivamente presente en Escandinavia, podría ser que hubiera llegado a España en una invasión vikinga en el primer milenio, pero no se pueden descartar otras opciones, como que nuestro antepasado fuera de una tribu germánica (geográficamente muy próxima al sur de Escandinavia) o que fuera un peregrino o un comerciante del norte de Europa que simplemente se estableció en el país hace varios siglos. Seguro que, en el futuro, cuando los científicos hayan investigado más los haplogrupos, se podrá saber con mucha mayor certeza el origen de un linaje. De momento, y en la mayoría de los casos (aunque no siempre), esta cuestión queda bastante más abierta de lo que a veces deseamos.

Grupo de hombres

Es por esto por lo que también es importante tener en cuenta la genealogía de la familia y diferenciarla de la genética. Más ejemplos: supongamos que sabemos que nuestro abuelo paterno era escocés y, al realizar el test de ancestros paternos, esperamos que éste muestre un haplogrupo de los relacionados con el norte de Europa, o incluso con los primeros pobladores de las Islas Británicas. Pero, ¿y si resulta que unas generaciones antes, los antepasados de nuestro abuelo emigraron desde otra región de mundo hasta Escocia? Aunque eso no cambia el hecho de que nuestro abuelo fuera escocés, el estudio del cromosoma Y puede aún mostrar esa otra herencia proveniente de generaciones anteriores.

¿Quieren saber un caso curioso al hilo de esta diferencia entre genética y genealogía? Seguro que, si preguntáramos por el origen de los príncipes Guillermo y Enrique de Inglaterra, la mayoría diría que tienen rasgos norte-europeos: todos tenemos la imagen de sus padres, Carlos y Diana, y también nos referiríamos a ellos como individuos con características más cercanas al norte de Europa (vemos piel y ojos claros, cabello rubio o pelirrojo, unas facciones determinadas...). Pues bien, el análisis del ADN mitocondrial del príncipe Guillermo (que es el mismo ADN mitocondrial de su hermano Enrique, y que ambos heredaron de la princesa Diana) reveló que pertenecía al haplogrupo R30b, que es un haplogrupo cuyo origen se sitúa ¡en la India! Esto es porque una antepasada de la princesa Diana era de aquel país y luego emigró a Inglaterra. Las generaciones posteriores se casaron con personas de rasgos típicamente europeos y los rasgos que relacionaríamos con una ascendencia india se perdieron con el tiempo. Pero el ADN nos cuenta la verdadera historia de sus antepasados. El príncipe Guillermo pudo resolver esta cuestión gracias a la genealogía. Sin embargo, otras veces estos resultados aparentemente extraños, incluso algunos clientes nos han llegado a decir “imposibles”, quedan como un enigma a resolver.

Este es el motivo principal por el que, en la mayoría de las situaciones, un estudio genético puede complementarse muy bien con un estudio genealógico, y viceversa.

Príncipe Guillermo Diana de Gales Príncipe Enrique

¿Me proporcionarán estos análisis información sobre mi raza o etnia?

Ésta es una pregunta muy compleja, ya que primero habría que preguntarle qué entiende usted por raza o etnia, un concepto que muchos científicos actuales están pidiendo abandonar.

Como hemos explicado antes, el test del ADN autosómico proporciona información según las poblaciones actuales que comparten con un origen geográfico común. Pero dentro de la misma geografía coexisten distintos grupos étnicos y culturales (por ejemplo, en el norte de África cohabitan muchos grupos diferentes: como los árabes, los bereberes, los judíos...) y dentro de cada uno hay más subgrupos. ¿Cuál será el nivel de detalles entonces? De momento, los avances científicos casi nunca van a permitir pasar de un origen puramente geográfico, pero para saber más, tendrá que consultar con un laboratorio que realice estas pruebas.

Por otro lado, en cuanto a los tests de haplogrupos por el ADN del cromosoma Y y el ADN mitocondrial (que sí ofrecemos nosotros), si bien es cierto que los haplogrupos tienen normalmente un lugar de origen bastante establecido, y que algunos pueden estar muy ligados a ciertas poblaciones (por ejemplo, hay haplogrupos que surgieron en las poblaciones nativas de América), el resultado tampoco le va a indicar su raza. ¿Por qué? Pues porque su raza no viene sólo por la madre de la madre de la madre… de su madre, ni sólo por el padre del padre del padre... de su padre. Su raza es una mezcla de la raza de su madre y de su padre, que es la mezcla de la raza de sus cuatro abuelos, que es la mezcla de sus ocho bisabuelos, que es la mezcla de sus dieciséis tatarabuelos, etc. Así, los haplogrupos le pueden aportar más detalles sobre un origen geográfico, a veces sobre un origen ligado a un grupo étnico, a veces incluso una afiliación etnocultural (como en los casos de haplogrupos típicos de la herencia judía, o de otros grupos religiosos), como pudimos ver en el caso que explicábamos sobre la princesa Diana, pero sólo y exclusivamente por un linaje de sus antepasados maternos y por un linaje de sus antepasados paternos.

De todas formas, siempre hay que recordar que la información y el nivel de detalle que se pueda dar para cada haplogrupo puede ser muy distinto dependiendo de varios factores: desde el número de marcadores que se estudien, hasta la juventud del propio haplogrupo, pasando por muchas otras características.

Hoe-Dancers

¿Proporcionan los análisis de ancestros información sobre la salud?

El ADN autosómico se puede utilizar también para analizar aspectos relativos a la fisiología o la salud de una persona, pero se trata de pruebas distintas a la de los orígenes genéticos.

Los tests de haplogrupos no proporcionan información sobre la salud de una persona, así como tampoco proporcionan información sobre su fisiología. Es cierto que existen estudios científicos que relacionan algunos haplogrupos, tanto paternos como maternos, con una mayor o menor predisposición a una enfermedad o con una condición física o fisiológica particular, pero el hecho de que compartamos ese haplogrupo concreto no puede ni debe entenderse como una prueba médica de que vayamos a padecer esa enfermedad o a compartir esa característica física o fisiológica. En el caso particular de nuestros resultados, aunque incluyamos los detalles del laboratorio con los marcadores y mutaciones encontradas, la información complementaria que le entregamos con este resultado no debe ser considerada nunca como el resultado de un análisis médico.


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